Mes: julio 2015

Una galleta para un reto

Amenaza mi marido con crear un blog titulado Mi mujer es una blogger en el que va a contar de una vez por todas las miserias que conlleva tener una mujer que escribe un blog; creo que piensa que le saldrán varios miles de seguidores. Y no digo yo que no. La vida de una cookie blogger creo que podría resumirse como sigue: inventar y hacer una galleta; diseñar y hacer las fotos; escribir un texto con mínima gracia torera y hale, a publicar. En el blog, en Twitter, Facebook, Pinterest, Instagram. A compartir se ha dicho, que es lo que a las galleteras nos gusta. Tiene razón mi marido, y si no fuera por él no podría hacer nada de esto que tanto me apasiona. Desde hace un par de meses entré a formar parte de grupos o comunidades de galleteros, lo cual ha sido un descubrimiento total para mí. Porque por fin encuentras a esos locos –en su mayoría locas, no vamos a negarlo- en un universo paralelo en el que sois felices …

Cómo hacer icing negro

Lograr un icing negro -negro de verdad- puede convertirse en un verdadero quebradero de cabeza para un galletero principiante. Sería incapaz de contar las veces que me quedé mosca porque el icing no llegaba a ser negro, sino que se quedaba a medio camino, gris, con brillos azules, con reflejos verdosos… Afortunadamente, conseguir un glaseado negro es una de esas cosas que tienen su truco, y una vez que se conoce deja de ser un problema ya para siempre. El secreto del icing negro es en realidad un secreto triple: 1. Poner mucho colorante negro 2. Partir de icing no blanco 3. Darle tiempo Lo primero: para lograr un color bien negro debemos emplear mucho colorante negro. No muchísimo -los excesos de colorante son un desastre- pero sí es uno de esos colores de los que hay que poner bastante. ¿Cuánto? Sweetsugarbelle recomienda 1 teaspoon por cada cup de glaseado. Y si lo dice ella será verdad; yo suelo emplear esa proporción. Una teaspoon de colorante por cada cup de icing. Hay diversas marcas que funcionan bien. Yo suelo emplear Wilton porque lo …

Sammy the seal

Sammy the Seal es un cuento infantil que me gusta mucho. Al contrario que muchos otros relatos disfrutados durante mi infancia, la historia de la foca Sammy ha sido un descubrimiento reciente, que debo agradecer a mi hija de cinco años. Pero no es en absoluto un libro nuevo; fue escrito e ilustrado por Syd Hoff nada menos que en 1959. La petición de mi preciosa hija Paula es la razón de que haya hecho estas galletas, que han sido las primeras que he decorado pintando con pincel, y he disfrutado mucho haciendo a pesar de mi nula habilidad pictórica. Como este es un cuento precioso y sus ilustraciones me fascinan, sea éste mi pequeño homenaje a los estupendos libros de Syd Hoff. Así que esta es, traducida, abreviada y redibujada, la historia de (AVISO:  SPOILERS) LA FOCA SAMMY El relato comienza a la hora del almuerzo en el zoo. Todos los animales -los leones, los elefantes, los monos, las focas- comían felices. Todos eran felices menos uno, la foca Sammy. El Sr. Johnson, cuidador del zoo, le preguntó por qué. “Quiero saber …

Decorando con niños: galletas de fin de curso

Si a mí me gusta hacer cookies, a mis hijas les vuelve locas. No me extraña, porque les evito todo el trabajo sucio y ellas se dedican a lo divertido: ¡a decorar!. Primero ayudan a probar la masa, eso sí; cosa muy importante. Pero luego llegan con las galletitas ya horneadas y los botes de icing de colores perfectamente dispuestos y se pueden dedicar por completo a desarrollar su arte galletil. Me gusta mucho que decorando galletas, al igual que dibujando, puedes saber mucho de cómo es un niño. Por ejemplo: Paula tiene 5 años, es ordenada y pulcra, amorosa, sensible y tolera regular la frustración. Irene tiene 2 años, es un huracán en toda regla, más lista que el hambre, tiene una seguridad en sí misma arrolladora, a veces es un poco bruta. Así que este año decidimos que debíamos hacer una galleta de fin de curso como regalo para las profesoras del cole, y juntas nos pusimos manos a la obra. Diseñamos una galleta a la que titulamos Hoja de Libreta. Para empezar horneamos unas cookies …

Cómo hacer galletas decoradas con borde invisible

Al igual que en los buenos espectáculos de magia, disfruto enormemente cuando veo una galleta a la que no le pillo el truco. A veces tengo que pararme un rato a buscar la técnica con que han logrado un efecto u otro; he de reconocer que eso me pone como una moto. Y es una de las mil cosas que me gustaría llegar a provocar como galletera. Pero para ello toca empezar desde abajo, conociendo los elementos más sencillos de la decoración de galletas, y esta es la razón de este -útil, espero- tutorial. El outline o borde invisible es un elemento muy básico que embellece la galleta y la hace mucho más classy. En mi caso es además una especie de obsesión, me encanta cómo queda y lo poco que en realidad cuesta conseguirlo. Hay varios métodos para lograr un outline invisible, aquí os hablaré de tres pero sólo voy a explicar con detenimiento mi favorito. El primero es el que ya describí en mi entrada sobre la técnica básica de decoración con icing. Es el método idóneo para principiantes …

Galletas sencillas para el 4 de Julio

Cuatro o cinco veces al año, es obligado que todo galletero cumpla con la tradición y haga unas sus seasonal cookies. Hay que saber hacer galletas de Navidad, de Halloween, de Pascua y de San Valentin. Y también hay que hacer, al menos una vez en la vida, una galleta patriótica. El patriotismo es un concepto totalmente diferente en cada país. Si eres español y te mudas a vivir a los USA hay muchas cosas que sorprenden; al principio es realmente difícil disimularlo. Pero si algo he aprendido en estos cuatro años viviendo aquí es que tenemos unos prejuicios horrorosos, y que no hay como conocer mundo para ver que en todas partes hay maravillas y miserias.  Los americanos no son, digámoslo de una vez, peores que los españoles. No son todos gordos, no comen fatal, no son indiferentes al sufrimiento ajeno. Es verdad que como sociedad son más individualistas que los españoles, que tienen un sistema sanitario deficiente para los pobres, que se interesan poco por conocer lo que hay fuera de sus fronteras y por supuesto, las lentejas como …

Galletas y bigotes

Cuando yo era pequeña mi padre llevaba bigote y creo que nunca me gustó. Mi madre decía que besar a un hombre con bigote era besar dos veces. A mí, lejos de convencerme, semejante explicación me parecía un claro caso de T.M.I. (too much information). No sé, para mí lo del bigote es una cosa como de señor. Pero por algún motivo que escapa a mi entendimiento, muchos de los hombres más estupendos que conozco poseen una querencia natural por el bigote, y algunos incluso se atreven a llevarlo. Sin ir más lejos, mi marido es de los que llevan años a vueltas con el tema, sin atreverse a dar el paso definitivo. Se deja crecer bigote a la mínima ocasión -una despedida de soltero, la cena en un buen restaurante mexicano…- no necesita mucho para dejar que el vello facial campe a sus anchas, y por lo que estoy viendo me temo que nadie me librará de su fase de bigote. A las espera de que mis amigas mexicanas me digan su opinión sobre el tema -si es que realmente los mexicanos llevan …